El 84% de los menores de 30 años emancipados solo pueden compartir casa con dos o más personas

Dos cuestiones, comunicadas el mismo día, que el Gobierno va a tener que sacar otros 8.300 millones de euros de la hucha de las pensiones -ya solo quedan fondos hasta diciembre de 2017 si nada cambia, y no parece que lo vaya a hacer- y el nuevo Observatorio de Emancipación correspondiente al segundo semestre de 2015, publicado por el Consejo de la Juventud de España (CJE), forman parte indisoluble de una realidad, la de que las escasas cotizaciones de los trabajadores no llegan para pagar las pensiones, y que, ese empleo precario está llevando a que cada vez sea más baja la tasa de emancipación.

Con este panorama, poco más del 20% de los jóvenes menores de 30 años ha tomado la decisión de abandonar el hogar paterno en España, lo que representa una tasa de emancipación un 4,81% inferior a la registrada un año atrás.

Y, según los datos del Observatorio de Emancipación, el 84% de las personas jóvenes emancipadas comparte piso con otros dos o más inquilinos. El estudio cita como causas de esta situación la frágil situación en el mercado laboral y las duras condiciones del mercado de la vivienda, inaccesible por sus precios para la mayoría de estas personas.

Si algo caracteriza el empleo de este colectivo, es la precariedad que se traduce en temporalidad, parcialidad y sobrecualificación, según el CJE, que recuerda que la tasa de paro de las personas menores de 25 años alcanza el 46,2% mientras que, según datos registrados en el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), el 92,9% de las contrataciones realizadas a jóvenes de 16 a 29 años fueron de carácter temporal y los contratos indefinidos sólo representaron el 7,1%. En cuanto a la sobrecualificación, el 56,6% desempeña trabajos de menor cualificación a la que realmente posee.

El estudio también alerta del riesgo de pobreza y exclusión social en el que se encuentra gran parte de la población joven española. En 2014, el 36,4% de estas personas se encontraban por debajo del umbral de la pobreza. Las situaciones de exclusión afectaban a más de la mitad de la gente joven desempleada, a un 56,8%, y al 36,5% de la población joven inactiva. Pero también a las personas ocupadas, en concreto, una de cada cuatro.

El Observatorio de Emancipación ofrece además datos reveladores de la dificultad de acceso a la vivienda por parte de este sector de la población: una persona joven debería destinar el 59,1% de su salario para poder adquirir una casa en propiedad; debería cobrar un 97,1% más de lo que cobra, y la superficie máxima a la que puede aspirar es de 50,7 metros cuadrados. El CJE también denuncia «la falta de políticas de vivienda encaminadas a favorecer un proyecto de vida propio a los y las jóvenes».

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