El fantasmagórico aeropuerto de Ciudad Real, en el que se enterraron más de 1.000 millones de euros y que seis años después de terminado sigue cerrado, parece que vuelve a suscitar el interés de algún avispado inversor que, poniendo sobre la mesa menos del 10% de aquella inversión, pretende llevárselo, como aquel que dice, por la cara.
Es el caso de la oferta realizada por el fondo HGA Partners quince días antes de que la administración concursal procediera a su subasta pública al no haber compradores. Si no ocurre nada anormal, el fondo se quedará con esta infraestructura.
El precio ofertado por HGA, de casi 100 millones, resulta incluso superior a lo que la administración concursal había previsto, cuando a finales de 2014 lo sacó a la venta por 80 millones, tras rebajarlo un 20% desde que se puso en venta en diciembre de 2013, y poder así cubrir la cuarta parte de su deuda financiera.
El de Ciudad Real no fue el único ejemplo de evidente mala planificación a la hora de construir aeropuertos en España, tanto públicos como privados, pero quizá resulta más llamativo por toda la grandiosidad de la que se rodeó.
Nadie supo muy bien de dónde iban a salir los cinco millones de viajeros previstos, teniendo en cuenta que toda la provincia cuenta con 550.000 habitantes y en la capital, situada a 24 kilómetros del aeródromo, lo hacen tan solo 75.000, pero dio igual.
Aunque se vendió como el primer aeropuerto internacional privado de España, lo cierto es que había dinero público a mansalva. La Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha (CCM) -intervenida después, en 2009, por el Banco de España- poseía el 35% de las acciones de CR Aeropuertos y, además, había prestado dinero a los accionistas privados por valor de otro 25%.
No se escatimó nada. Una de las pistas de aterrizaje más largas de Europa para que pudieran aterrizar hasta los Airbus380, la pasarela que une la terminal a unas vías del AVE, situadas a casi un kilómetro, en las que supuestamente se iba a construir una estación que nunca se hizo e, incluso, el nombre de «Aeropuerto Madrid Sur-Ciudad Real», que llegó a barajarse a pesar de las dos horas que tardan en recorrerse los 200 kilómetros que separan ambas capitales. Todo valía con tal de dar el mayor empaque posible al proyecto.
Pero el futuro del aeropuerto se empezó a torcer nada más empezar a prestar servicio en diciembre de 2008. A la intervención de CCM le siguió la entrada en concurso de CR Aeropuertos, la sociedad gestora, y después, lo peor, que el número de viajeros estaba muy lejos de las previsiones.
En octubre de 2011, Vueling, la única aerolínea que operaba en Ciudad Real, dejó de hacerlo, y en abril de 2012, se echó el cierre definitivo por los mínimos ingresos que impedían satisfacer a los acreedores.
