A falta de uno, dos. Al presidente del grupo OHL, Juan Miguel Villar Mir, le gustan los rascacielos. Al final, el octogenario ingeniero se ha llevado el gato al agua y se ha impuesto a las socimis Hispania y Axa en la pugna por llevarse la concesión municipal del solar situado en la parte posterior del complejo terciario Cuatro Torres Business Area. De esta manera, justo detrás del rascacielos Torre Espacio, OHL podrá levantar otra torre de una altura algo más baja.
Como siempre, era cuestión de dinero. El Ayuntamiento pedía un canon anual de dos millones de euros por los 75 años de concesión de los terrenos, y todos los pretendientes lo superaron, pero ninguno llegó a los 4 millones anuales ofertados por el grupo de Villar-Mir.
De esta manera, el consistorio presidido por Ana Botella deja atado otro asunto urbanístico a un mes de las elecciones. A grandes rasgos, los casi 200 millones de euros enterrados por el Ayuntamiento en el solar de más de 33.000 metros cuadrados que, en principio, iba a coger el rimbombante centro internacional de convenciones, con aquel enorme edificio circular, se irán recuperando durante lo que resta de siglo.
Al final, ni auditorio ni nada que se le parezca. Lo que Villar Mir ha proyectado es un centro hospitalario privado, que estaría situado al lado del Hospital de La Paz, y una zona comercial.
Se utilizarán los 70.000 metros edificables superficie edificable en un único inmueble, que podría incluir hasta 35 alturas, similar a Torre Picasso que tiene 156 metros de altura frente a los 250 metros con los que cuenta Torre Foster y Torre de Cristal, situados junto al futuro inmueble. La inversión prevista supera los 500 millones de euros.
Inicialmente, el Ayuntamiento había elaborado varios planes para reflotar el proyecto que incluye un aparcamiento para 5.000 coches y un auditorio con 6.500 asientos. Además, también contemplaba la construcción de 2.000 metros cuadrados de superficie comercial. Lo hacía tras recibir de la desaparecida empresa pública Madridec un terreno horadado con pantallas y hormigón.
Es lo único que quedó del faraónico proyecto ideado por el ex alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, con aquel enorme edificio que simularía el sol ocultándose en el horizonte, llamado a convertirse en nuevo símbolo de la ciudad, según la idea de los arquitectos Emilio Tuñón, Luis Moreno Mansilla y Matilde Peralta.
