La tasa turística llega a Galicia con recargos municipales por noche

El turismo sigue batiendo récords en España, pero también deja huella en los territorios que lo acogen. Por eso, Galicia se suma este verano a las Comunidades Autónomas que aplican la tasa turística, empezando por A Coruña y Santiago de Compostela, donde este nuevo recargo comenzará a aplicarse en septiembre y octubre respectivamente. El objetivo es compensar el impacto del turismo sobre los servicios públicos e infraestructuras locales, siguiendo el ejemplo de Cataluña y Baleares, pioneras en este tipo de medidas fiscales.

La propuesta gallega establece tarifas entre 1 y 2,5 euros por noche y persona, gestionadas directamente por los ayuntamientos. A diferencia de otras regiones, en Galicia no habrá una tasa autonómica, sino recargos municipales en la tasa turística, una fórmula que permite a los municipios decidir cómo y cuándo aplicarla. La recaudación se destinará a proyectos locales de sostenibilidad, promoción y servicios públicos.

Datos relevantes

  • Cataluña fue la primera comunidad en aplicar esta tasa en 2012
  • Baleares implantó su Impuesto de Turismo Sostenible en 2016
  • Galicia inicia el cobro en A Coruña en septiembre y en Santiago en octubre
  • La tasa gallega oscilará entre 1€ y 2,5€ por noche y persona
  • Cada ayuntamiento podrá decidir si aplica o no el recargo

¿Cómo afecta la tasa turística a los visitantes?

El impacto económico para el viajero es bajo, pero genera un retorno alto en servicios y sostenibilidad para el destino.

¿Qué diferencia hay entre Galicia y otras comunidades?

Galicia no impone un impuesto autonómico, sino que permite a los municipios establecer su propio recargo.

El turismo responsable necesita fórmulas fiscales que devuelvan valor al territorio.

La implantación de la tasa turística en Galicia según TaxDown

El impuesto turístico o tasa turística es un recargo que se cobra por cada noche sobre el precio de la estancia en los distintos alojamientos turísticos (hoteles, apartamentos, campings, casas rurales, albergues juveniles y similares) de una ciudad, región o país.

Este tipo de tasa tiene el objetivo de recaudar fondos para mantener y mejorar la infraestructura turística, contribuir a la sostenibilidad ambiental, promover el turismo responsable y/o financiar la promoción turística de una determinada zona, explican desde la plataforma fiscal TaxDown.

Y ahora A Coruña y Santiago de Compostela se unen a la lista de ciudades que aplican este impuesto entre los turistas.

Cataluña fue la primera comunidad en aplicar esta tasa en España en 2012. Aquí el recargo se aplica por persona y por noche, y el importe a pagar se calcula en función del número de estancias, con o sin pernoctación, y de la categoría del establecimiento. Además, en la ciudad de Barcelona se añade un recargo municipal y los visitantes no podrán pernoctar más de siete noches seguidas en el mismo alojamiento.

Por otro lado, las Islas Baleares también cuentan con una tasa similar llamada Impuesto de Turismo Sostenible, vigente desde 2016. Este gravamen afecta a los visitantes mayores de 16 años y su cuantía varía, al igual que en Cataluña, según la categoría del alojamiento, la duración de la estancia y el mes del año. Los fondos recaudados se invierten en proyectos de preservación medioambiental, conservación del patrimonio cultural y mejora de las infraestructuras turísticas.

Las ciudades de A Coruña y Santiago de Compostela acaban de anunciar su inclusión a la lista de municipios que ya aplican la tasa turística en España. El objetivo es compensar el impacto del turismo y financiar servicios e infraestructuras públicas.

A Coruña implantará esta tasa en septiembre, según se aprobó en el pleno municipal del pasado 31 de julio, y las tarifas oscilarán entre los 1 € y 2,5 € por noche y persona. En Santiago de Compostela los alojamientos empezarán a cobrar esta tasa a partir de octubre con tarifas similares.

Las tasas turísticas son una práctica común en muchos destinos populares en Europa y en otras partes del mundo. Los ingresos obtenidos a través de esta tasa se destinan a proyectos que benefician tanto a los turistas como a los residentes locales, como la mejora de atracciones turísticas, la conservación del patrimonio y la mejora de la infraestructura pública.

“Cabe destacar que los detalles específicos, como las tarifas y las exenciones, pueden variar considerablemente de un lugar a otro. Además, la implementación de estas tasas suele estar acompañada de debates sobre su impacto en el turismo y la economía local. El objetivo común es equilibrar la necesidad de ingresos para sostener y mejorar los destinos turísticos con la promoción de un turismo responsable y sostenible”, según informan desde TaxDown.

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