Encaje de bolillos de Meliá

La losa de los 1.000 millones de deuda financiera que soporta la cadena hotelera Meliá está obligando a la familia Escarrer a estrujarse la sesera para tratar de amortiguar el impacto de este agujero en sus cuentas. Y en esas está. Vendo un hotel por aquí y lo compro parcialmente por allá. Este es el resumen de las operaciones realizadas a finales del pasado mes de junio por la cadena Meliá, que han permitido incluir en las cuentas del primer semestre 35 millones de plusvalías brutas.

El asunto resulta bastante sencillo. Se sacan unos activos de la matriz para venderlos a otra sociedad en la que Meliá participa y, además, se queda como gestora del establecimiento. La operativa se ha repetido en varias ocasiones en los últimos meses y es muy probable que se eche mano de ella antes de que acabe el presente ejercicio.

En esta ocasión, se vuelve a articular la venta y la compra parcial de hoteles a través del proyecto ‘Calvíá Beach’, montado hace dos años para regenerar el enclave de turismo masificado de Magalluf, en Mallorca. Ahora son los hoteles Sol Guadalupe y Sol Trinidad-Jamaica los que se intercambian. De Meliá a la ‘joint venture’ que la cadena mallorquina y el grupo holandés Evertaas constituyeron entonces al 50%, cuando la antigua marca ‘Hoteles TRYP’ pasó a denominarse Evertmel (acrónimo de ambas compañías).

Ambas, como copropietarias, aportaron el hotel Royal Beach, mientras que Meliá hizo lo propio con el Sol Antillas Barbados –cuyo valor de aportación fue de 55 millones y una plusvalía de 20,5 millones–, de igual manera que Evertaas con el hotel Mallorca Beach.

Básicamente se trata de hacer caja, aunque Meliá venda el tema como un objetivo estratégico de optimizar la gestión de los espacios aprovechando las sinergias generadas de la explotación conjunta.

La acelerada rotación de activos antes de cerrar el primer semestre no la ha limitado la cadena mallorquina de los Escarrer al proyecto ‘Calviá Beach’. Otro hotel en Magalluf, el Sol Tenerife, ha sido objeto de otro rocambolesco cambio de propiedad.

Meliá lo saca de Tertian XXI –una de sus filiales– para incorporarlo a Producciones del Parque, sociedad en la que Meliá se integró en diciembre de 2012 para obtener sinergias derivadas de la atracción turística Katmandú Park, aportando entonces el Magalluf Park & Resort.

Operaciones de ingeniería financiera para obtener liquidez inmediata y, de paso, cambiar y compartir la deuda. Hace dos años, tras el acuerdo con Evertaas y al objeto de cubrir las inversiones de esa unión, Meliá, como empresa matriz de la marca Sol, garantizaba el acuerdo de financiación renovable hasta un máximo de cinco años alcanzado por Sol Meliá con UBS, referenciado al Credit Default Swap (CDS) de la matriz por un importe máximo de 150 millones de euros.

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