Madird. Sí, leen bien. No me he vuelto loco. Algunos de los presentes se miraban entre ellos para cerciorarse de que eran ciertas las palabras que estaban escuchando.
El autor de la propuesta, el promotor José Luis Roca, del Grupo Roca. El lugar, una mesa redonda en el marco de la feria inmobiliaria Urbe, en Valencia. Llegó su turno y se quedó tan ancho. Quítennos las deudas y que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) nos vuelva a soltar el dinero para construir 50.000 viviendas al año. Y, claro, nadie se atrevió a preguntarle cómo iba a devolver este nuevo crédito a la vista de la solución dada para el actual.
El argumento para llegar a esta conclusión se basaba en que España tendrá que hacer una quita de su deuda pública en los próximos cinco años de hasta 300.000 millones de euros. Por ello, planteaba que sería más operativo condonar a los promotores de sus deudas antes que el Estado se endeude para sanear a los bancos de esos activos que llegan al balance por impago. Por lo menos, así, no todo se hundiría, y el sector inmobiliario volvería a seguir hacia delante. Como si nada hubiera pasado.
Con respuesta para todo, y ante la cuestión de quien compraría esas 50.000 viviendas que habrían de construirse, financiadas por el BEI, para que los promotores siguieran con su actividad, Roca echó mano de tópicos tales como el “sol de España” o los supuestos 500 millones de potenciales compradores de toda Europa. Entre estos compradores no estarían los españoles –a ellos las deudas no se les perdona–, quienes no podrán comprar masivamente hasta dentro de 20 o 30 años.
Respecto a los precios también expuso su teoría, en el sentido de que habría que hacer esas casas a un coste mucho menor, competitivo para hacer rentable la operación ante la reducción de las rentas en torno a un 40% respecto a las actuales.
En fin, esto es lo que hay. Cada uno que saque sus propias conclusiones.
