Madrid. Una curiosa circunstancia se está produciendo en el tramo final de la temporada estival del sector hotelero. Como consecuencia de la nueva estrategia seguida por los empresarios del sector de sacrificar los beneficios y la rentabilidad a cambio de mantener una tasa de ocupación lo más alta posible, se da la paradoja de que se llenan los hoteles de mayor categoría en el mismo porcentaje que se vacían los de menos. Y es que, con las rebajas aplicadas, los que tenían un presupuesto para las vacaciones previamente ajustado están prefiriendo alojarse en mejores hoteles. Cosa lógica.
A pesar de todo, el cómputo global de la campaña estival sigue rodeado de incertidumbres a una semana vista de que acabe el mes de agosto y superado ya el punto álgido del cambio de quincena de este mes, coincidente con la jornada festiva del día 15.
En Benidorm, uno de los ‘puntos calientes’ turísticos de la costa mediterránea, ya han echado cuentas de la primera quincena, y han visto que la cosa no va todo lo bien que se pensaba. “Por primera vez se nota de manera importante la caída del turismo nacional”, según Antonio Mayor, presidente de la asociación hotelera Hosbec, que agrupa a buena parte de los establecimientos de la ciudad alicantina. Y es que los españoles, que alcanzaban casi el 60% de los visitantes en otras épocas, han descendido en este verano a apenas el 50%. Casi diez puntos porcentuales que se notan.
En el conjunto de la capacidad hotelera de Benidorm, la primera quincena de agosto ha contado con una ocupación del 88,5%, cinco puntos menos que en el mismo periodo de 2011. No obstante, teniendo en cuenta que esos primeros quince días de agosto suelen ser los más caros, los empresarios confían en que un porcentaje importante de turistas españoles hayan preferido cambiar sus vacaciones al mes de septiembre, o incluso octubre, en busca de unos precios más asequibles. Veremos.
