domingo, 27 noviembre 2022
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Qué debes reformar según la edad de tu vivienda: claves para mejorar la eficiencia

Los expertos de la plataforma digital para la mejora del hogar, habitissimo, ofrecen una serie de consejos y recomendaciones que debemos tener en cuenta a la hora de realizar reformas en nuestra vivienda en función de su año de construcción

Las viviendas de las décadas de los sesenta y setenta se construían sin atender a ninguna regulación eléctrica y con tuberías de plomo, por lo que, si nuestra casa fue construida en estos años, la electricidad y la fontanería serán nuestros imprescindibles a la hora de acometer mejoras

En España tenemos un parque inmobiliario que, con 45 años de media, puede considerarse antiguo si pensamos en según que aspectos de la vivienda. Además, el precio de la obra nueva y otros factores como la falta de espacio en el centro de las ciudades para nuevas construcciones han propiciado que cada vez sean más los que apuestan por invertir en viviendas antiguas y reformarlas.

Por ello, y porque muchas veces desconocemos cuáles son las partes de la vivienda que necesitan ser revisadas y cuáles pueden requerir un lavado de cara para mejorar el confort, los expertos de la plataforma digital para la mejora del hogar, habitissimo, ofrecen las claves para saber que debemos reformar o actualizar en función de la antigüedad de la vivienda para ganar en seguridad, confort y mejorar también su eficiencia energética.

Así, en primer lugar, los expertos inciden en la importancia que la instalación eléctrica tiene en la vivienda pues, “si es antigua y no ha pasado las revisiones oportunas, puede ocasionarnos serios problemas”, explican. Y es que, si la vivienda es anterior a 1973, seguramente no cuente con la seguridad adecuada, pues hasta entonces no existía ninguna regulación específica que lo vigilase, por lo que “si nuestra vivienda es de la década de los sesenta, la electricidad tiene que ser una de nuestras prioridades”, añaden.

Así, entre los problemas eléctricos a los que nos podemos enfrentar en una vivienda antigua están los sistemas inadecuados y sobrecargados, los recubrimientos de paredes y techo que esconden cableados inseguros, ampliaciones de circuitos eléctricos o reparaciones mal hechas. “Incluso se pueden encontrar viviendas con una falta de instalación a tierra, con las consecuencias que esto puede tener para el funcionamiento y la seguridad de la electricidad”, explican los expertos.

Por otro lado, la fontanería también es otro de los puntos importantes a valorar si vamos a reformar una vivienda, pues hasta casi finales de la década de los setenta, las instalaciones se hacían con tuberías de plomo, algo impensable actualmente dada su composición tóxica, especialmente para las mujeres embarazadas. En la década de los ochenta se empezaron a utilizar otros materiales como hierro o cobre y actualmente las tuberías que se recomiendan son las multicapa, por lo que, si vamos a decidirnos a hacer una reforma, las tuberías han de ser de nuestras prioridades. “Además, podemos aprovechar estos cambios, para sustituir bañeras antiguas por duchas o actualizar la cocina y dar a nuestra vivienda un toque más actual”, indican.

Si dejamos de lado las intervenciones más importantes a la hora de garantizar nuestra seguridad, debemos ocuparnos en segundo lugar de las ventanas y los suelos de nuestra casa, ya que unas buenas ventanas, sin fisuras ni filtraciones y que sean capaces de aislar bien la vivienda, nos ofrecerán un mayor confort y mejorarán la eficiencia en cuanto a calefacción y aire acondicionado. “Si nuestra vivienda es de los ochenta, seguramente nuestras ventanas sean de PVC, pues tienen una vida útil de unos cuarenta años. Ahora sería por tanto un buen momento para hacer una buena revisión y, si es conveniente, cambiarlas”, explican.

En el caso de los suelos, no es tanto problema el material en sí, sino los daños que hayan podido sufrir en estos años. Así, si nuestra vivienda es más nueva y fue construida en los noventa, seguramente el suelo sea de tarima natural y este algo deteriorado. Para actualizarlo, lo mejor es contactar con especialistas que puedan acuchillar la madera y sacar la parte más bonita y cálida de estos materiales. Además, puede ser un buen momento para plantearnos si queremos optar por otro tipo de suelo, como la madera sintética o los pavimentos vinílicos, que son menos delicados y pueden colocarse también en baños y cocinas.

CAMBIOS EN LAS VIVIENDAS DE LOS 2000

Aunque pueda parecernos que los 2000 están a la vuelta de la esquina, lo cierto es que las viviendas construidas durante ese año tienen ya casi 25 años, una antigüedad que, si bien no debería presentar ningún riesgo para la seguridad, si puede hacernos valorar algunas intervenciones menos costosas pero que pueden ayudarnos a dar un giro más moderno a la vivienda.

“En estas viviendas el buen estado de la fontanería, electricidad, suelos y aislamiento está prácticamente garantizado, por lo que las mejoras irán más en la línea de adaptar la casa a nuestras nuevas necesidades tanto de estética como de hábitos de vida”, apuntan los expertos. En este sentido, conviene apuntar que los cambios en la forma de vida, como la implantación del teletrabajo, pueden propiciar que sea un buen momento para buscar o habilitar un espacio en la vivienda destinado a este fin.

Además, dar un giro a la decoración o al estilo de la vivienda puede ser otro de los puntos clave para renovar nuestra casa sin grandes intervenciones. “Hace veinte años se llevaban los muebles coloridos en cocina y baños o las tonalidades negras y madera. Hoy en día predominan los estilos mas minimalistas, con muebles blancos y madera, por lo que un cambio en los muebles de la cocina y en la decoración del resto de estancias puede ser una buena alternativa para que nuestra casa luzca como nueva”, concluyen los expertos.

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