viernes, 3 febrero 2023
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Housfy: «No estamos frente a una crisis inmobiliaria»

David Gordo, embajador y Project Manager de Housfy, prevé “una pequeña desaceleración de las transacciones inmobiliarias en 2023” pero descarta completamente una crisis del sector

Comunidades como Madrid o Andalucía están experimentando un peor septiembre que en 2021 (-4,8% y -2,2% respectivamente). Los últimos meses de 2022 se verán marcados por la situación de inquietud y el retroceso que están previstos para 2023

En cuanto al papel de las inmobiliarias, destaca que ahora “el tiempo que se tarda en vender una vivienda es más largo”, pero apunta que “en épocas de incertidumbre, la contratación de servicios profesionales se incrementa”

Gordo también explica que los alquileres están subiendo de precio porque “en épocas en las que baja la demanda de compra, sube la demanda de alquiler por parte de las personas que necesitan una vivienda pero no se pueden permitir comprarla”

“El escenario que prevemos desde Housfy para 2023 es un decrecimiento en ventas pero sin haber una gran caída. El 2022 cerrará con más de 600.000 transacciones en España, y en 2023 habrá una pequeña desaceleración con una previsión de 500.000 transacciones inmobiliarias”, explica David Gordo, embajador y Project Manager de Housfy. El Banco de España también aprecia esta ralentización de las compraventas, que pasaron de aumentar casi un 20% interanual entre abril y junio a un 12% en julio y agosto de este año.

Datos del INE demuestran que en los últimos meses del año ha comenzado la desaceleración prevista para 2023. Comunidades autónomas como Madrid o Andalucía están experimentando un peor septiembre que en 2021 (-4,8% y -2,2% respectivamente) y eso es síntoma de que los últimos meses de 2022 se verán marcados por la situación de inquietud y el retroceso que están previstos para 2023. Aun así, Gordo asegura que “no estamos frente a una crisis inmobiliaria”.

La situación del mercado inmobiliario no cumple con las condiciones suficientes para que se de una nueva crisis del sector. David indica que este hecho se ve muy claro “si lo comparamos con el mercado inmobiliario que se dio durante la crisis económica de 2008, donde el endeudamiento de las familias era mucho mayor que al que hay ahora y el riesgo asumido por las entidades bancarias a través de préstamos hipotecarios era muy superior al actual”.

Según David Gordo, es muy poco probable que se de una situación de este tipo en el mercado inmobiliario español, ya que “el principal ingrediente para que se de una burbuja inmobiliaria es mucha demanda y poca oferta, es decir, mucho interés por comprar inmuebles y poca oferta de inmuebles”, hecho que actualmente no se está produciendo. Además, añade que “no se va a tratar de una larga época mala para el sector inmobiliario, ya que solo va a haber un pequeño ajuste en el mercado siempre y cuando el mercado laboral aguante”.

Por su parte, el Banco de España refleja en su Informe de Estabilidad Financiera de Otoño que el sector inmobiliario aguantaría una crisis económica profunda con una hipotética inflación del 20% y un retroceso del PIB del 1,3% hasta 2024, lo que demuestra la fortaleza del sector.

La subida de los tipos de interés en las hipotecas y el aumento del precio de la vivienda estos últimos años, entre otros factores, están incidiendo directamente en la decisión de si comprar o vender un inmueble en esta recta final del 2022. Gordo señala que los compradores “prefieren esperar para comprar su inmueble si no tienen una necesidad real de compra. Esto se debe a la creencia de que en 2023 o 2024 puede darse una caída de precios y eso supondría una mejor oportunidad para comprar una vivienda que en el momento actual”.

También apunta que este comportamiento se ve, sobre todo, en las viviendas de obra nueva, pero también en otro tipo de inmuebles. Según una encuesta del INE, también están cayendo las compraventas de todo lo que no son viviendas, como las fincas rústicas, que experimentan un retroceso del 11%, o los terrenos y otras construcciones urbanas, que caen un 6% respecto al año pasado.

En cuanto al papel de las inmobiliarias, Gordo destaca que, “como los compradores están ralentizando la toma de decisión para comprar una vivienda, el tiempo que se tarda en vender una vivienda es más largo”. Eso sí, apunta que “en épocas de incertidumbre, la contratación de servicios profesionales se incrementa”. Por este motivo, las inmobiliarias pueden encontrar oportunidades de crecer durante 2023.

Por lo que respecta al mercado del alquiler en estos últimos meses de 2022, se ha experimentado un gran aumento de su demanda. Datos del INE muestran que, el pasado octubre, el precio del alquiler subió un 1,7% respecto a octubre del 2021, lo que significa la mayor tasa de inflación del alquiler desde el año 2010. Según Gordo, esto es debido a que “en épocas en las que baja la demanda de compra de inmuebles, sube la demanda de alquiler de inmuebles, debido a que las personas que no pueden acceder a comprar y necesitan una vivienda, se decantan por el alquiler”.

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