sábado, 4 febrero 2023
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Ni las rebajas impiden que suba el IPC en enero, la subida de la luz ha podido con todo

Madrid. La subida de la luz ha podido con todo, incluso con el siempre positivo impacto de las rebajas en el mes de enero. Al cierre del primer mes del año, la tasa interanual se disparó al 3,3%, con lo que acumula un alza de un punto en solo dos meses. Y, el temido Euríbor, empieza a asomar en el horizonte de forma lenta pero inexorable.

De momento, en 2011 las familias que tengan referenciado su crédito hipotecario con este índice –la gran mayoría– están viendo cómo las cuotas suben cada mes. El Euribor cerró enero en el 1,55%, lo que supone un incremento medio de unos 20 euros al mes o, lo que es lo mismo, unos 230 euros anuales

La subida del IPC fue explicada desde el Instituto Nacional de Estadística (INE) “por el aumento de los precios de la electricidad y los alimentos y bebidas no alcohólicas”. Explicación afinada algo más desde el Ministerio de Economía, al reconocer que el alza se debe mayoritariamente al aumento de casi el 10% en la tarifa eléctrica.

Si a este comportamiento del recibo de la luz unimos la escalada de los carburantes —que el pasado mes marcaron máximos desde mediados de 2008— y el traslado al precio de los alimentos de una cotización al alza de las materias primas, encontramos causas más que suficientes para explicar este comportamiento del IPC en una economía prácticamente estancada.

José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía, confirmó ayer, al igual que hiciera la semana pasada la vicepresidenta Salgado, que la economía española cerró 2010 con una caída del PIB de dos décimas, una menos de lo estimado por el Ejecutivo.

Según algunos expertos consultados, y a falta de datos definitivos, la economía española podría haber crecido en el último trimestre de 2010 un mínimo 0,2%. Acumularía de este modo cuatro trimestres en positivo, pero con un crecimiento tan nimio que ni siquiera se ha evitado que la media anual apunte una contracción respecto al PIB del año anterior.

El peor escenario para los ciudadanos, inflación con práctico estancamiento económico. No ya para los casi cinco millones de parados, de manera evidente, sino también para los pensionistas tendrán que hacer frente a estas subidas de precios con sus prestaciones congeladas, y para los funcionarios, con un alza del 3% tras ver recortados en un 5% sus ingresos. 

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