Thursday, 18 August 2022
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ONU Hábitat aboga por políticas públicas para evitar burbujas de vivienda segregadoras

“Se expulsa a las clases menos pudientes, se da una segregación social y la respuesta son políticas públicas para garantizar el acceso a la vivienda”, así de rotundo se ha mostrado el director ejecutivo de ONU Hábitat, Joan Clos, ante las inevitables burbujas que, periódicamente crea el mercado, que acaban por expulsar a quienes tienen menos medios a las periferias de las ciudades, causando problemas sociales.

Clos, que ha firmado un convenio con la Generalitat de Cataluña, sí apunta a Alemania como el “caso ejemplar” en esta materia, gracias a una combinación de políticas nacionales que promocionan el alquiler y hacen la vivienda asequible.

El que fuera alcalde de Barcelona de 1997 a 2006 prefiere no entrar en las medidas adoptadas para tratar de contener el turismo masivo, como la moratoria hotelera existente en la Ciudad Condal, aunque recalca que el sector debe ser gestionado.

“Se puede morir de éxito. Esto se resuelve gestionándolo, no prescindiendo de él. Por ejemplo, diversificando geográficamente los puntos de atracción, en lugar de concentrarlos. No se puede permanecer pasivo, contemplando lo que pasa, porque eso puede llevar a que el sector se especialice en turismos como el de borrachera”, dice. Diversificar la economía de la ciudad, para que no dependa de un solo sector y sea, por tanto, vulnerable a cualquier tipo de shock que lo afecte es también clave, a ojos de Clos.

El director ejecutivo de ONU Hábitat destaca igualmente la importancia de que las ciudades “cambien de paradigma” para resolver dos de los principales problemas que presentan: el cambio climático y la desigualdad. Cree Clos que los temas de medioambiente no están resueltos ni mucho menos, ni los temas de desigualdad social, de pérdida de accesibilidad a la vivienda, con la expulsión de la población con un menor bienestar hacia las periferias, que tienen un mayor grado de hacinamiento.

Y, al respecto, recalca que, tras treinta años de crecimiento de las desigualdades, las consecuencias son evidentes: disminución de las políticas de redistribución, centros urbanos que se vacían porque dejan de ser asequibles para buena parte de la población y un aumento de la brecha que segrega a los barrios pobres de los ricos.

Además, entiende el director de ONU Hábitat, que los ayuntamientos tienen que cambiar la marcha, tienen que escalar un punto más en su involucramiento en el cambio climático porque lo que han hecho hasta ahora, con el reciclaje por ejemplo, no es suficiente.

Defiende que las administraciones locales se conviertan en operadores energéticos, tanto en producción como en distribución, que generen energía de fuentes renovables y jueguen un papel activo. Hasta ahora, las urbes son grandes consumidoras de energía que, como están básicamente generada por combustibles fósiles, las convierten en grandes emisoras de gases.

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