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Se inicia en Madrid uno de los juicios más esperados. La vista contra 101 entidades financieras por la aplicación abusiva de las cláusulas suelo en los préstamos hipotecarios. Están en juego cientos de millones de euros. Los que reclaman más de 15.000 afectados adheridos a una demanda colectiva.

La vista, que se prolongará los días 16 y 17 de abril y tendrá lugar en el salón de actos de los juzgados de Plaza de Castilla en Madrid, responde a la macrodemanda interpuesta por ADICAE en 2010 contra 101 entidades bancarias.

Cerca de 15.000 familias hipotecadas se sumaron en su momento a esta acción colectiva, en la que Adicae solicita la nulidad de los “suelos” hipotecarios por abusivos, el cese en su aplicación por parte de todas las entidades demandadas y la devolución de las cantidades pagadas en exceso como resultado de la cláusula suelo.

Una sentencia favorable implicaría la definitiva eliminación de la cláusula suelo en España, puesto que la banca no podría seguir aplicándola en ninguna de sus hipotecas vivas, ni incluirla en nuevos préstamos.

Si además el juzgado acepta la petición de que las cantidades pagadas por la aplicación de los “suelos” sean devueltas los bancos demandados deberían afrontar el pago de entre 135 y 225 millones de euros a los afectados que se sumaron en su día a la macrodemanda de Adicae.

Mientras esta sentencia llega, Adicae ha reclamado al Juzgado que evite que se siga generando un perjuicio a los hipotecados que ya ha sido reconocido por la Justicia en innumerables ocasiones.

Por ello, la vista de medidas cautelares debe constituir un punto de inflexión que impida que, al menos 15.000 familias, continúen afrontando un sobrecoste ilegítimo en sus préstamos de entre 2.000 y 4.000 euros anuales por hipoteca.

Una vista que llega tras centenares de sentencias condenatorias y el reconocimiento público de su injusticia por autoridades, expertos y tribunales, dejando claro que resulta evidente el carácter abusivo de las cláusulas suelo, así como su enorme impacto en millones de economías familiares, y poniendo de manifiesto que los argumentos de la banca no son válidos o directamente reafirman la amplia y preocupante realidad del problema.