Wednesday, 17 August 2022
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Actualidad y Noticias del Mercado Inmobiliario

La ciénaga de Shrek (3)

Alcobendas (Madrid).  Hemos visto en anteriores postalesl a imagen de la Ciénaga de Shrek del profesor Bernardos y las características que a nuestro juicio poseían los inmuebles atrapados en la misma. Terminábamos con la advertencia de que sería útil, tras la descripción del concepto en sí, seguir analizando sus consecuencias sobre todos los actores habituales en la Intermediación Inmobiliaria.

Y así, hoy meditaremos sobre las consecuencias, para el propietario actual, de la pertenencia de su inmueble a esa ciénaga… Una reflexión amarga pues, por las causas indicadas, los inmuebles de la ciénaga van a tener una demanda casi nula en los próximos (¿largos?) años.

¿Qué pueden hacer sus propietarios actuales, en este caso?

Dos cosas a mi juicio: a) la primera, la fácil, es seguir alimentando la esperanza de que alguien llamará a su puerta para comprarle el bien. Esto es posible claro, de hecho, algunas ventas se producirán como ya veremos en otra postal pero lo que se advierte aquí es de su escasa probabilidad. Así que la mayor parte de esos inmuebles permanecerán largos años sin vender; y b), la segunda, algo realmente muy difícil: tendrán que admitir el hecho de que están empantanados y que no les queda otro remedio que asumir las consecuencias de su anterior error de compra.

Y así, el propietario que quiera enfocar su problema de manera realista, deberá:

1) Aceptar que se equivocó en el pasado al comprar el bien del que hoy es propietario. O si hubiese. adquirido el bien por caminos diferentes al de la compraventa -a partir de una herencia por ejemplo- que se equivocó al no haberlo vendido antes… “cuando todo se vendía”.

2) Aceptar que los errores de este tipo se pagan siempre y aunque esta pérdida puede ser de variadas clases, lo radical es aquí que los errores inmobiliarios sólo se arreglan, perdiendo.

3) Aceptar que la pérdida va a erosionar su patrimonio, esto es, que en el mejor de los casos va a perder dinero y que en muchos casos, además, eso le va a ocurrir durante muchos años. Es pues una situación en la que no sólo va a salir herido sino que, también, su pérdida de sangre monetaria y mala salud financiera derivada de esta herida inmobiliaria, va para largo.

Estas tres cosas son difíciles de lograr, pues en general los hombres somos poco tolerantes al fracaso especialmente de aquél del que somos evidentemente responsables, pero cuanto antes las admita antes podrá hacer algo con su problema.

¿Pero, tras esa aceptación, qué podría hacer el propietario de esos inmuebles?

En esta segunda situación, el propietario podría decidir una de estas tres cosas:

1) Ponerse a vender, alquilar, permutar, etc. el bien, a cualquier precio, esto es, por lo que le den… si es que llega a recibir alguna oferta, claro. Piense que, si para ese bien encenagado usted pudo haberlo vendido hace un año en 100 unidades y hoy le pueden ofrecer 70, quizás en el siguiente año no haya nadie que quiera ofrecerle 50. Piense bien en todo esto y acepte la idea de que vender hoy a pérdidas quizás le evite vender mañana con más pérdidas.

2) Mantenerlo en “espera” hasta que dentro de algunos (¿largos?) años cambie la situación. Si puede resistir ésta es la mejor opción, si puede hacerlo acepte el largo plazo y permanezca –con paciencia- observando el mercado hasta que le aparezca una oportunidad.

3) Cualquier otra cosa insólita (abandonarlo –el correo cascabel del que hemos hablado alguna vez- , cederlo, permutarlo por cualquier otra cosa no inmobiliaria, regalarlo, dejar –si es el caso- que se lo embarguen, perder las cantidades entregadas y no escriturar, etc.) En esta opción se trata de elegir entre dos males, el menor y el más sencillo de realizar.

4) Finalmente, hay una cuarta vía que, por ser manifiestamente ilegal, no le detallo.

Estas situaciones no pueden gustarle a los propietarios de la ciénaga pues no es fácil aceptar que te has equivocado, que vas a perder mucho dinero –y el esfuerzo y la ilusión de la compra- y que, salvo excepciones que en nada varían el hecho de su actual posesión y dominio, fue únicamente el propietario el responsable de su adquisición. Nadie ajeno es culpable. Así que no se pierda en buscar excusas para esta situación pues fue usted el que decidió la compra del bien que hoy está encenagado.

Le recomiendo que si está usted en esta situación-si su inmuebles está alojado en la ciénaga de Shrek- se decida urgentemente por alguna de las tres opciones honradas que le indico… y después siga trabajando.

Lo siento, son malas noticias, pero es que en este partido los del equipo de Shrek siempre pierden.

Continuará; mientras tanto, ¡siga con cuidado y acepte con firmeza las consecuencias de su error! Esto lo han hecho todos los triunfadores después de estudiar y aceptar su fracaso en algo.

Miguel Villarroya Martín
info@inmobiliari.net

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