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Los Ayuntamientos de Barcelona y Nueva York han dado un paso más en su alianza para combatir juntas los problemas de acceso a la vivienda que afecta sus vecinos. Ambas ciudades sufren en estos momentos un encarecimiento exponencial de la vivienda, fruto de la fuerte demanda propia de ciudades de éxito que, por el contrario, tienen una oferta limitada.

El teniente de alcaldía de la Ciudad Condal, Gerardo Pisarello, se ha reunido con su homóloga neoyorquina, Alicia Glen, en la sede del Ayuntamiento de Nueva York y anunciaron que las dos ciudades se han presentado juntas al proyecto International Urban Cooperation de la Comisión Europea, que otorga ayudas para promover relaciones entre ciudades para la búsqueda de soluciones conjuntas a los problemas de vivienda.

De hecho, desde el viaje anterior de Pisarello en Nueva York, que hizo en marzo de 2017, las ciudades de Barcelona y Nueva York han estado trabajando juntas a través de los repectivos equipos técnicos para explorar nuevas medidas que se puedan aplicar en el ámbito del sistema de fomento de la vivienda asequible.

Este trabajo conjunto ha tenido, como fruto, diferentes intercambios sobre soluciones aplicadas a ambas ciudades. En el caso de Nueva York, se ha interesado por el proyecto Cerca, de dotación de vivienda modular en la ciudad. Por su parte, Barcelona se ha interesado por el sistema de regulación de alquileres privados vigente en Nueva York, una medida por la que el consistorio norteamericano ha apostado de manera muy decidida y que se conoce como renta estabilizada.

Este programa establece un control público sobre el precio de los alquileres para facilitar el acceso a la vivienda de las personas con rentas medias y bajas. Se calcula que, actualmente, más del 45% de los alquileres de Nueva York son de renta estabilizada. Esto equivale al 31% de todas las viviendas de la ciudad.

Asimismo, los equipos de las dos ciudades han estado trabajando en la posibilidad de una investigación conjunta entre el Observatorio Metropolitano de la Vivienda de Barcelona y el Center for Urban Scienceand Progress de la NYU.

A la salida del encuentro, Alicia Glen explicaba que Barcelona y Nueva York tienen muchos aspectos en común que han puesto en agenda para trabajar. Además de la vivienda, Glen ha destacado la iniciativa de Barcelona para abordar el análisis de los efectos de las nuevas economías colaborativas en la vida de una ciudad.

Pisarello, por su parte, subrayaba la importancia que coincidan, en Barcelona y Nueva York, "dos gobiernos progresistas con mirada progresista para trabajar sobre los retos de las ciudades en estos ámbitos". Por ello, ha invitado Nueva York a asistir a la cumbre 'Sharing Cities', que se celebrará en noviembre en Barcelona, "de donde debe salir unos compromisos comunes de las ciudades para afrontar cómo negociamos con las plataformas digitales que surgen dentro de las economías colaborativas para aprovechar sus sinergias, pero a la vez, que las ciudades podamos negociar con ellos conjuntamente para que respeten los derechos básicos ".

Pisarello también explicó la propuesta de Barcelona de llevar, junto con las principales ciudades del mundo, una declaración conjunta por el derecho a la vivienda en Naciones Unidas. "Mientras los municipios no tengamos competencias en este ámbito, presionaremos desde todos los organismos posibles para que se respete el derecho a la vivienda", concluyó.