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Los créditos a construcción concentran las mayores tasas de morosidad de todas las carteras de créditos a actividades productivas desde 2008, habiendo alcanzado cotas superiores al 30% entre 2013 y 2015.

La cartera de créditos de actividades productivas relacionadas con el sector de la construcción es una de las que más ha sufrido en la última década, pasando de los 153.000 millones de euros de diciembre de 2007 a algo más de 34.500 millones al cierre de 2017, lo que supone una reducción 77,4%, según el informe Evolución del crédito a empresas por sectores de actividad en España 2007-2017, realizado por la consultora AIS Group, especialista en gestión del riesgo de crédito.

La construcción sigue siendo el segmento de la cartera de crédito con las tasas de variación anual negativas más altas de todos los sectores económicos y la tendencia no apunta a una mejoría en la situación. Si bien las tasas de variación anual negativas de la cartera se contrajeron un poco en 2015 y 2016 (-11,6% y -9,2%, respectivamente), en 2017 ha vuelto a repuntar (-13,6%), encadenando así 10 años de caída continuada.

El descenso en la cartera del crédito a la construcción se da tanto en bancos como en entidades financieras de crédito (EFCs), aunque es especialmente notable entre los primeros, pues concentraban la mayor parte de la cartera. Así, en estos 10 años, la cartera de créditos de la banca a las empresas de este sector ha caído en 115.000 millones de euros, cerca de un 78%.

En el caso de las EFCs, la reducción de su cartera de créditos a este segmento se ha reducido un 82%, unos 3.600 millones de euros.

Esta rebaja en la cartera de créditos a la construcción dibuja un nuevo mapa en el reparto de la cartera de créditos por sectores. Si en 2007 el total del crédito a empresas de este sector suponía el 16% del total del crédito a actividades productivas en España, en 2017 su peso había caído al 6%. Esta situación ha favorecido a los sectores industria y servicios, que han ganado importancia en la cartera.

Morosidad disparada

Los créditos a construcción concentran las mayores tasas de morosidad de todas las carteras de créditos a actividades productivas desde 2008, habiendo alcanzado cotas superiores al 30% entre 2013 y 2015. La tendencia desde entonces ha sido descendente, especialmente en 2017, cuando se ha rebajado en 5 puntos porcentuales si contemplamos el total del sistema financiero, situándose en un 24,1%. Por tipos de entidad, la tendencia decreciente de la tasa de morosidad en los créditos al sector de la construcción ha resultado más notoria en las EFCs, cartera donde se ha reducido del 20% en 2016 al 9,2% en 2017. Esto es algo remarcable y más considerando que la cifra total de créditos de esta cartera ha crecido en 2017 un 2,5%, pasando de 773 millones de euros a 793 millones.

Impacto en el PIB y el empleo

El descenso de la actividad de construcción, además de en la cartera de créditos tiene también un fuerte impacto en lo que son los aportes que ejerce este segmento sobre el empleo y el PIB. Así en cuanto al PIB, si en 2007, la actividad de la construcción suponía el 10,2% del producto interior bruto, en diciembre de 2017 representaba solamente el 5,5%.

En cuanto al empleo, hace una década casi el 13% de la población ocupada estaba trabajando en este sector. En 2017 el porcentaje no alcanzaba el 6% (5,8)