Wednesday, 6 July 2022
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La justicia paraliza el plan de la histórica finca madrileña Torre Arias

Los 130.000 metros cuadrados que ocupa la histórica finca Torre Arias, al final de la madrileña calle de Alcalá, se quedan, de momento como están. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha paralizado de forma cautelar el plan urbanístico aprobado por el Ayuntamiento de Madrid el pasado verano.

El plan había sido recurrido desde varias instancias por entender que se desprotegían elementos edificados de valor y permite un uso privado en contra de los intereses generales de la ciudad. Y el TSJM les ha dado la razón, al entender que el consistorio solo blinda la casa solariega, las caballerizas y la caseta del guarda, dejando sin protección al resto de edificaciones.

El Ayuntamiento pretendía establecer la protección de los edificios y elementos singulares, determinar las actuaciones que se podrán llevarse a cabo en el recinto, y regular el uso de equipamiento educativo en los edificios. De esa manera, se permitiría  trasladar así su edificabilidad a un edificio que preste las labores educativas que se quieren dan a la finca capaz de albergar una actividad docente para que se establece el uso alternativo privado.

El auto también incide en el hecho de que el plan pretendía demoler una vaquería, un matadero, una perrera, un pozo y un invernadero de inicios del siglo XX, entre otras edificaciones. El motivo, según el Ayuntamiento, es su deficiente estado de conservación y su nulo valor histórico o artístico.

El Ayuntamiento de Madrid heredó esta finca en 2012, tras la muerte de la condesa de Torre Arias, Tatiana Pérez, una finca de 13 hectáreas ubicada en el número 551 de la calle de Alcalá, con una casa solariega del siglo XVI y otras construcciones.

La quinta perteneció a la condesa hasta 1986, cuando se la entregó al Ayuntamiento mediante un convenio que le permitía explotar a cambio otros terrenos próximos. El gobierno local le dejó seguir usándola como residencia hasta su muerte.

Una vez heredada la finca, el Ayuntamiento se encontró con que carecía de presupuesto para rehabilitarla, de forma que inició la busca de una institución educativa o cultural que asumiera ese trabajo a cambio de instalarse en el edificio principal.

La Universidad de Navarra descartó en octubre de 2014 instalarse allí.

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