domingo, 23 junio 2024
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La banca Inmobiliaria Española y el bocadillo de nada

Alcobendas (Madrid).   En artículos anteriores hemos hablado de la figura de Boring  y su símil con la situación de la InmoBanca española (Entidades de Crédito con un elevado número de inmuebles adjudicados o en trance de serlo). Y allí explicábamos que un mismo hecho objetivo –como era la imagen que aportábamos- podía ser apreciado de muy diferente manera. Y así, hablábamos de la cara buena y de la cara mala que la misma figura podía desencadenar en diferentes observadores y la necesidad para la InmoBanca de trabajar de modo que la percepción de su imagen correspondiese a la de la joven dama y no a la de la espantosa bruja.

Quizás no insistimos entonces en dos cosas, la primera es que la percepción natural de la figura nos dice que la probabilidad de la percepción mala o buena NO es del 50%, esto es, que no nos encontramos ante un hecho curioso pero no preocupante, pero estudios estadísticos muestran que la mayor probabilidad cae del lado de la espantosa bruja. Y esto, que sin duda tiene interés científico, para el observado en el mundo del Comercio tiene además un interés económico, pues la ambigüedad siempre juega en su contra, por eso, no sólo la Banca, sino muchos otras entidades tienen siempre un “plus” en contra dado que la observación de esta clase de figuras ambiguas se sesga siempre a favor del peor aspecto.

Ni la InmoBanca ni ninguna empresa comercial ni entidad u organización de cualquier clase ganan nada con esto. Nada se gana con tener una parte adicional de malas percepciones y, si además, la conducta comercial está expuesta a la labor crítica de otros, peor. (Recuérdese el juicio de la Comisión Europea contra Microsoft por abuso de dominio en 2003, por ejemplo). Por eso, “la buena cara de la Banca” ante observadores ajenos no es una opción para la misma sino un objetivo a buscar con energía.

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En segundo lugar, el estado actual de la InmoBanca, en lo que se refiere a su situación de Competencia dentro del mercado Inmobiliario, va ganando día a día, peso. Y aunque los procesos de adelgazamiento de los que tenemos noticia van “expulsando grasa”,  el peso de estos “nuevos” inmobiliarios dentro del sector de comercialización de Inmuebles –sobre todo de viviendas- va siendo cada vez más perceptible.

La InmoBanca  debe de hacer un esfuerzo adicional para que su obligado papel de supercompetidor inmobiliario que le ha tocado jugar, no sea –o al menos, lo sea en el menor grado posible- cuestionado gravemente. NO hay empresa comercial –ni tampoco la InmoBanca- que saque algo bueno de tener “mala prensa”, de ser acusado de prácticas desleales o de situaciones que parezcan afectar a la libre competencia. Adicionalmente, cabe recordar que no es este un país en el que los triunfadores, banqueros y otros que ahora no importa, tengan ya de por sí buena prensa y reconocimiento social. No se dé pues, más armas que refuercen la percepción de “la cara mala” y sí argumentos que consoliden la de “la cara buena”.

Y para terminar, un chiste que me contaron anoche, que viene muy bien como final de este aviso. Nos fue contado con gran habilidad y gracia, en un entorno de risas, copas y buena compañía y tuvo entre los que escuchábamos un éxito clamoroso. Dice así: -“En una playa, una persona sentada en la arena se está comiendo un bocadillo enorme y muy apetitoso. En esto, que un indigente se le acerca, le pide un poco del mismo y le dice que hace tres días que no ha comido. Y el sentado en la arena, rápido como un rayo, le contesta: -Pues entonces puedes bañarte sin cuidado, así no se te va a cortar la digestión, colega!”. Todavía me río cuando escribo esto pues con la gestualidad y habilidad que empleó el que nos lo contó, el chiste resulta realmente gracioso… (y cruel cuando, después, lo piensas un poco.) Cambie ahora el lector al que disfruta del bocadillo sentado en la playa por la InmoBanca y al que se le acerca, por un solicitante de un préstamo… ¡Maldita la gracia que tiene ahora, verdad?
 
Las percepciones inadecuadas han hundido siempre toda clase de hechos, teorías, proyectos, buques, empresas y personas, por ello, la InmoBanca debería de evitar ese tipo de percepciones pues en los borrosos tiempos actuales parece que “pintan bastos” o que sólo hay pan para algunos. Es necesario pues un refuerzo en la Comunicación de la InmoBanca -en los mensajes que envía hacia fuera-  de modo que la imagen que desprenda no sea la de la bruja.

 

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