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Tras haber llevado a cabo varios ensayos de ventas de sistemas solares residenciales en el Reino Unido, Países Bajos y Suiza, la multinacional sueca de distribución Ikea va a dar el paso de ofrecer estos paneles en sus tiendas de nueve países entre 2016 y 2017. Estos tres países fueron seleccionados para el proyecto piloto por varios criterios, entre ellos la diferencia entre sus regulaciones y la madurez de sus respectivos mercados solares.

Lo hace tras comprobar que la respuesta de los clientes a la combinación de simplicidad, transparencia y la capacidad de producir su propia energía renovable a un precio asequible resultó muy satisfactoria. Las tiendas de esos tres países serán las primeras en comercializar estos paneles para, a partir de aquí, introducir la venta en el resto de países europeos -España entre ellos, cuando se aclare definitivamente las dudas del marco regulatorio- y de otros continentes.

Con esta iniciativa, además del negocio en sentido estricto, Ikea pretende inspirar a sus clientes a vivir una vida más sostenible en el hogar y el programa solar residencial es un paso en el camino para lograr cumplir este objetivo.

La cadena sueca ha empezado a trabajar con diferentes proveedores de componentes solares e instaladores en diferentes mercados, licitando los productos y servicios, porque no tiene intención de vender, bajo su marca, módulos y sistemas de montaje.

Para desplegar la venta de sistemas de energía solar residencial a gran escala se necesita disponer de un proceso de compra muy sencillo y transparente para el cliente y la oferta tiene que ser muy asequible.

A partir de ahora, la compañía pondrá en marcha su programa de ventas de equipos solares en lotes de tres mercados a la vez, y confía en que esto le permitirá progresar a un ritmo constante y continuo para evaluar el rendimiento de ventas en cada mercado. La multinacional sueca también venderá sistemas de solar residencial a través de su portal en Internet.

En España, sobre este tema, Ikea no moverá un dedo hasta que se asiente un texto legal con apoyo de la sociedad. Mientras en Suiza, el gobierno subvenciona más del 60% del precio de estas instalaciones, aquí el ciudadano se ve metido en una ratonera burocrática que solo busca garantizar la posición de las eléctricas.

Así, el que aspire al autoabastecimiento en el ámbito doméstico necesita presentar una memoria técnica del diseño, solicitar un permiso a su proveedor de electricidad, instalar un segundo contador, pagar los derechos de acometida y enganche e inscribirse en un registro específico.